lunes 9 de noviembre de 2009

Blogueros amigos: Benjamín Bernal y Juan José de la Cruz

Para iniciar esta semana quiero apuntar algo sobre el esfuerzo que realizan, algunos amigos míos, por construir sus propias bitácoras. Todos ellos me parecen dignos de ser recomendados pues tienen un sello de originalidad. Difícil encontrar, en nuestros días, este cariz versatil. Me parecen que despliegan una labor formidable de comunicación.

Empiezo con el blog de Benjamín Bernal
Caminos de letras. Benjamín, con sendas licenciaturas en periodismo y administración, se encuentra dedicado profesionalmente a transformar proyectos empresariales en franquicias y, al respecto, es uno de los integrantes de la firma Paradigma Pro Business. En su nuevo blog, Benjamín muestra su creatividad en el sector de las letras y reseña algunos de los libros que le parecen interesantes. La siguiente es un fragmento de su post “El primer paso”:

El Comandante Roger Pons se sentó un momento en la banca que estaba frente a su casillero. Se permitió disfrutar la emoción que lo embargaba, en unos minutos abordaría el transportador. Esa máquina que se había estado desarrollando durante años y que según los científicos permitiría viajar por el espacio en cuestión de segundos. ¡El gran viaje! Sería el primer hombre en estar en un planeta fuera del sistema solar.

Estaba tan orgulloso, le había costado sangre ganar el lugar para hacer el viaje inaugural. El comandante Roger Pons, sonaba tan importante. Ahora estaba a punto de pasar a la historia, ya nadie se lo podía quitar, aún cuando la misión fracasara (y no iba a ser por él) su nombre sería ya inmortal.Tomó aire para relajarse y dejar que las emociones fluyeran por su cuerpo, ajustó los pantalones del traje espacial y se puso la chaqueta reglamentaria.

Con paso firme y la cabeza bien erguida salió de los vestidores, afuera estaba un grupo de militares esperándolo para escoltarlo hasta la zona donde se encontraba el transportador.- Señores y señoras, con Ustedes el comandante Roger Pons, un aplauso por favor. – y la gente gritaría y lloraría, imaginaba el comandante.A la entrada del centro de mando había algunos periodistas que eran prudentemente alejados del astronauta, no se iba a permitir entrevistas o que lo sacaran de su concentración, era demasiado importante.

Juan José de la Cruz acaba de iniciar un blog que se llama
Prototextos. A Juan José lo conocí hace unos 6 años. Desde su adolescencia se inclinó por la investigación documental. Dicha vocación lo llevó a estudiar Historia en la UNAM y a trabajar, actualmente, en la editorial Clío. En algún momento se le reconocerá, estoy seguro, como el gran investigador que promete ser. En su primer post “El Comienzo...” define el rumbo de su blog:

1 En el comienzo, Dios le otorgó al hombre una computadora, 2 pero en aquel tiempo, las 3 86 eran muy lentas; 3 Dios vio que eso no era bueno, entonces, le otorgó al hombre la facultad de crear Procesadores que aceleraran su actividad; 4 una vez que el hombre consiguió computadoras más rápidas, fue tentado por la serpiente que le dijo: 5 “toma los cables de fibra de vidrio y crea el Internet”; 6 una vez creado el Internet, su mirada se extendió por toda la tierra; 7 Dios vio esto y pensó que no era bueno, por lo que acotó la mirada del hombre. 8 Desde entonces, el hombre se la vive en la red bajando videos y música en infínitum, en espera de la caída final del sistema.

Y así, sigo apocalípticamente atrapado en la red.

Post scriptum:

Les pido que lean a menudo estos blogs de mis amigos. Son realmente buenos escritores. Mañana me detendré en los esfuerzos que, por separado, realizan Jesús Edgar López Gómez y Francesc Grau.

viernes 6 de noviembre de 2009

Alan Dershowitz y la bomba a punto de estallar

Desde luego que, en el contexto de una guerra contra la delincuencia doméstica, muchos juristas rechazarían el empleo de soluciones del tipo “Ojo por ojo” como la que en fechas recientes algún alcalde ha propuesto emplear en México. ¿Pero qué pasa en el combate de aquellas amenazas de mucho mayor calibre como la que despliega el terrorismo internacional?

Por alguna razón, que no viene al caso explicar ahora, cayó en mis manos un breve texto jurídico en inglés que rememora el escenario de los ataques del 11 de septiembre de 2001 a la Torres Gemelas por parte de Al Qaeda. Hace alusión, ese pequeño trabajo, al uso de la tortura y sus límites a la luz del derecho internacional.

Existe un sinnúmero de opiniones que han estado en contra del uso de la tortura. Toda la doctrina conocida en materia de derechos humanos y un ejército de jueces de todo el mundo, habían rechazado consistentemente el empleo de tales métodos. Pero la gravedad de los ataques de Nueva York desencadenó un viraje dramático.


Alan Dershowitz –un jurista reconocido en EEUU, especialista en derecho penal y asimismo profesor de la Universidad de Harvard– brindó el siguiente ejemplo encaminado a justificar el empleo de la tortura. Comúnmente ese ejemplo se conoce como “la bomba a punto de estallar” y es relativamente simple en su planteamiento.

Supóngase, refiere Dershowitz, que la policía detecta la existencia de una bomba a punto de estallar la cual cobrará un elevado número de víctimas. La policía, por su lado, ha detenido a un personaje vinculado con dicha amenaza. El terrorista conoce, no sólo la ubicación del artefacto, sino a todos o al menos a un buen número de involucrados en el inminente atentado.

La pregunta que Dershowitz formula es la siguiente.

¿Sería válido torturar a ese terrorista con la finalidad de que la policía obtuviera toda la información necesaria para salvar cientos, quizás miles, de vidas humanas en peligro?

Dershowitz se inclinó por responder afirmativamente esa pregunta.

E incluso Dershowitz agregó que en lo personal no es partidario de su empleo aunque, dado el peligro inminente de tamaña amenaza, él justificaría el uso regulado de la tortura siempre y cuando una autoridad judicial la autorizara. O, lo que es lo mismo, ante las amenazas mayores, el empleo de la tortura es el mal menor.

No obstante, los abusos son uno de sus mayores peligros. Las cárceles de Abu Ghraib y de Guantánamo son testimonio de lo anterior.
Obviamente se abrió una puerta a la discusión respecto de la regulación del empleo de la tortura, sus límites y la autorización judicial que debería mediar para utilizarla contra terroristas. Sólo cabría decir que esta postura del famoso Alan Dershowitz, así como las de otros juristas de EEUU en el mismo sentido, fueron la base para la concepción de diversas leyes que el gobierno de George W. Bush emitió para proteger la seguridad nacional de su país.

Post scriptum:

Luego de 8 años de esos terribles acontecimientos, vale la pena recordar este antecedente el cual fue aplicable ante circunstancias excepcionales. En México, debo insistir, soluciones de este tipo para la persecución de la delincuencia serían aberrantes.

jueves 5 de noviembre de 2009

¿Negociar o exterminar?

Dos extremos se han dibujado recientemente en el país. Ambos refieren con elocuencia en estado actual de cosas en materia de seguridad pública. Hace unos meses, en Michoacán, un personaje vinculado a la delincuencia organizada intervino en un programa de servicio a la comunidad para exponer una inusual petición al Presidente Calderón. Le formuló un llamamiento para realizar un acuerdo o pacto que, por una parte, atenuara la ola de violencia que se vive en dicho estado de la República y, por la otra, le permitiera, a su organización, continuar con su comercio ilícito de estupefacientes. Hizo señalamientos muy explícitos y de suyo graves en contra de las instituciones de seguridad pública. Evidentemente, la propuesta ni siquiera fue tomada en serio.


En fechas recientes, por otra parte, el alcalde del municipio más próspero del país ubicado en el estado de Nuevo León, formuló una serie de declaraciones que mucho llamaron la atención. Dijo, palabras más o menos, que para limpiar de delincuentes a su municipio actuaría por medio de un cuerpo de élite. Grupo de inteligencia que, parece ser, ya opera en su recién inaugurada administración. Esta declaración desató diversas reacciones, las más de ellas en sentido negativo y crítico. Se rechazó públicamente el “ojo por ojo” y el establecimiento de “escuadrones de la muerte”.



Para sorpresa de muchos, que de alguna manera se explica por el temor generalizado, hay segmentos de la opinión pública que simpatizan con la idea de combatir a la delincuencia organizada empleando la violencia extrema e ilícita. Creen firmemente que el país requiere una limpia de delincuentes y que, la mejor forma de hacerlo, es eludir el sistema de procuración y administración de justicia, haciendo justicia por propia mano. Ojo por ojo.


Y también, en México, hay segmentos de opinión pública a quienes no les disgusta la idea de que se negocie o pacte con la delincuencia organizada y terminar, de una vez por todas, con el baño de sangre que ha arrojado miles de cadáveres decapitados y salvajemente torturados a las calles, los pueblos y los parajes inhóspitos.


Obviamente ambos extremos plantean escenarios de locura.


Constituyen simplemente la negación absoluta del Estado de Derecho. No se puede negociar con la delincuencia y tampoco se le puede exterminar empleando medios ilícitos como los escuadrones de la muerte. En el país, dicho sea de paso, tampoco funcionan otras soluciones muy publicitadas como restablecer la pena capital o legalizar, sin más, algunas drogas para su consumo habitual.


El país requiere el empleo de todos los medios que brinda la ley para encarcelar a los delincuentes. Ni más ni menos. El Congreso debe aprobar leyes que sean más estrictas, las cuales establezcan un catálogo de herramientas que los cuerpos de seguridad pública puedan emplear para cumplir con su cometido. Todas las policías del país deben actuar con base en los estrictos cánones que fijen la ley y los tribunales.


Post scriptum:


Razonar en sentido contrario implica enviar al país a un infierno.

miércoles 4 de noviembre de 2009

El Obama de hace un año, ¿alguien se acuerda?

Hoy, hace un año, Barack Obama coronó una espectacular campaña electoral por la presidencia de EEUU. Su victoria no se antojaba tan amplia como finalmente ocurrió. El candidato republicano John McCain se perfiló, a inicios del mes de septiembre de 2008, como alguien de significativo peso político. Digamos que la campaña empezó pareja y, si bien había simpatizantes de uno y otro lado, no se auguraba con facilidad quién resultaría el ganador. Hubo especulaciones, no certezas.



Pero la campaña de McCain, diseñada para situarse en la oferta de la lucha de EEUU contra el terrorismo al amparo de la brillante hoja de servicios del republicano en ese terreno, se desinfló abruptamente a consecuencia de la crisis internacional que simbólicamente inició con la quiebra del gigante Lehman Brothers. Esa crisis hizo añicos a los republicanos. Al grado que pudiera considerarse menor el hecho de que McCain eligiera como compañera de fórmula a Sarah Palin. Evento, considerado por muchos, como un error estratégico.



Obama ganó la elección, tomó posesión y ha ejercido la presidencia. Pero, a un año de distancia, empieza a ver resquebrajada la confianza de sus electores. Sencillamente porque no se aprecian resultados convincentes y, el hombre y mujer de la calle, empiezan a pedir el cumplimiento de promesas de campaña. Sobre todo en la cuestión económica.


No creo que les importe a sus conciudadanos, por el momento, saber que Obama sea visto en el extranjero como un presidente sumamente atractivo, carismático y que promete remodelar el papel de EEUU en el escenario internacional. De hecho, tampoco les importa demasiado que haya ganado el Premio Nobel de la Paz sin haber cumplido un año efectivo de funciones.



Lo cierto es que se le exigen, a Obama, resultados. Y éstos, da la casualidad, escasean en el campo de la economía que viven todos los días millones de americanos. Obama tendrá que apretar el paso en este rubro en donde, por ahora, juega muchas de sus fichas en el Plan de Salud que se encuentra en proceso de discusión legislativa.



Por lo pronto, los candidatos republicanos han empezado a ser votados de nuevo. Hace unas horas han ganado elecciones en Virginia y en Nueva Jersey. Esto, a pesar de que el propio Obama, literalmente hizo campaña a favor de los demócratas en un esfuerzo por concitar apoyos que finalmente le han negado. Muchas de las virtudes que Obama ha desplegado fuera de casa están pasando, por triste que suene, a segundo plano.



Hace un año muchos consideraban al ahora presidente Obama como un mandatario de 8 años. Pero empiezan a correr las voces, en vista del estado actual de la economía, que empiezan a preguntarse si tendrá la fuerza suficiente para ser reelecto.



Llegarán las elecciones legislativas en noviembre de 2010 y, si las cosas no mejoran, los Demócratas podrían salir más rápido de lo que llegaron.



No sería, sin embargo, la primera vez que un presidente demócrata cumple un solo mandato de 4 años. Ya le ocurrió a Carter.



Y, en el caso de Clinton, su gran mérito fue enderezar la economía de su país y heredar al final de su mandato una gran prosperidad. Sacar a EEUU de aquel Reaganomics de los años ochenta del siglo pasado, fue la carta que le valió ser reelecto.



¿El Plan de Salud de Obama será su tabla de salvación?


Post scriptum:



Por cierto: ¿qué pasará con la reforma migratoria que promete incidir directamente en nuestros compatriotas? ¿Nos quedaremos con un presidente de EEUU que vea reducido su margen de acción prematuramente?

martes 3 de noviembre de 2009

Vender la piel del oso antes de cazarlo


Hace unos días me encontré con un breve texto de Manuel Atienza sobre Chaïm Perelman y la nueva retórica. Parece ser que a la retórica, se le ha tenido arrumbada con notorios visos de desprestigio. El modo peyorativo como se refiere, el común de la gente, sobre ella tiene que ver más con los prejuicios. A la retórica se le asocia con los fines funestos de la propaganda, el engaño y el uso de argumentos para defender lo indefendible.

La nueva retórica, en realidad, es el nombre de la escuela con el cual se vincula a Chaïm Perelman –destacado filósofo de origen polaco del siglo XX–, la cual ha influido notablemente en la comunicación, la ciencia política, la filosofía y el derecho. Según Manuel Atienza, se le objeta duramente por lo gelatinoso y ambiguo de sus principales elementos.

No obstante, la nueva retórica, ha tenido que ver más bien con el modo de describir y clasificar los argumentos así como al tipo de auditorio ante quien se exponen. La retórica, en general, en su más elevada concepción filosófica tiene que ver con la forma como se persuade a determinados grupos de ciertos mensajes. Y más que con la forma o estilo, con el fondo mismo del mensaje que se transmite y el efecto que se quiere generar.

Dicho de otro modo, la calidad del mensaje y el efecto deseado en los receptores, son fundamentales en la comunicación humana. Son dos elementos de una misma ecuación y sus resultados dependen de la fortaleza de los argumentos y la versatilidad como son presentados.

Vistas así las cosas, me inclino por pensar que falta en la mente de muchos actores políticos un modo más accesible, certero y concreto para expresar muchos de sus mensajes. Especialmente en México.

Les hace falta definir, con claridad, cuáles son las expectativas concretas de sus programas de gobierno y líneas de acción públicas. Es decir, qué deberá entenderse por “tarea cumplida”, “éxito”, “ganancia”. Porque lo cierto es que la propaganda desmedida despierta, con eficacia, expectativas enormes en la población. Expectativas que al cabo de un tiempo, al contrastarse con la realidad, generan desánimo y un sentimiento de encono. Debido, en mucho, a que la buena tarea de convencimiento popular, de retórica en su más elevada acepción, no está siendo cumplida, ni se hace con esmero.
Una expectativa inflada debido a no haber establecido, en la mente del auditorio, las metas concretas que deban suponer el éxito de una misión, resta credibilidad al accionar público. Ello demerita muchos programas inspirados en la buena fe y los cuales se hacen acompañar de un presupuesto considerable.

Porque si la población percibe una expectativa ajena a lo que, en realidad, se pretende la culpa es del mensajero.

Post scriptum:

Que la población visualice expectativas reales –por modestas que sean– es parte de la acción gubernamental en todos sus niveles. Vender la piel del oso antes de cazarlo es funesto.